«ES EL SEÑOR Y DA LA VIDA» CHRISTOPH SCHONBORN
La segunda parte del texto que nos ocupa se cierra con una exposición relacionada con el misterioso «pecado contra el Espíritu ». ¿A qué se debe que este pecado imperdonable sea un pecado contra el Espíritu Santo? Juan Pablo n resume así el sentido de esta palabra de Cristo: «La blasfemia contra el Espíritu Santo consiste precisamente en el rechazo radical de aceptar esa remisión de, la que el mismo Espíritu es el íntimo dispensador, y que presupone la verdadera conversión obrada por Él en la conciencia» 54 Este pecado es el pecado contra el Espíritu, ya que de este último depende la contrición y la conversión del hombre. La Escritura llama también a este pecado «el endurecimiento del corazón». Su forma contemporánea podría ser la pérdida del sentido mismo del pecado de este siglo. Por su parte, Juan Pablo 11 califica al rechazo del pecado y de su remisión como «una situación de ruina espiritual ... (que) no permite al hombre liberarse de la prisi6n en la que él mismo se ha encerrado y le impide abrirse a las fuentes divinas» .

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